Simpáticos sí, inteligentes también y voraces no te cuento. Dónde hay delfines no queda otro pez. Aquí como en otros ámbitos de la vida, dónde el hombre pone la mano, la jode. Me refiero al peligro que supone el excesivo proteccionismo sobre algunas especies, entre las que se incluye el delfín. De siempre los delfines cayeron en redes, fueron cazados o terminaron varados en playas y no pasó nada, ahora están protegidos por severas leyes que castigan de forma más fuerte la muerte de un animal que el asesinato de una persona y así pasa lo que pasa. Los problemas están por llegar, una población excesiva de delfines, causará un efecto devastador sobre otras especies menores y alimentos de ellos con las consecuencias consiguientes.
El problema es como mantener ese equilibrio biológico, tarea árdua, proteger una especie sin menoscabar otras. Y Como siempre, el hombre, jugando a ser Dios.
Un saludo.
PD. Menos mal que siempre podrán culpar a los pescadores deportivos de la esquilmación de especies.